POR: EUSTACIO F. VAZQUEZ
Con tranquilidad, con valor y paciencia,
capeando, de nuestros pobres corazones
la terrible tempestad de las pasiones,
voy guiando el barco de mi existencia.
Y hay veces, que siento la impotencia
de no poder seguir la recta dirección,
y en medio de mi triste desesperación,
le pido a nuestro Dios gracia y clemencia.
Dios nos tiene de su mano en la palma.
Y en el infinito mar de la vida,
yo sigo luchando con toda el alma,
por encontrar, la corta ruta perdida,
y navegar de regreso y con calma,
rumbo al puerto y punto de partida.
30 de Abril de 1955.
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