O cruel destino inexorable
por que te empeñas en la vida
de hacer a mi madre querida
la existencia insoportable?
No puedo seguir imperturbable
al verla siempre recluida
ella tan noble y tan sufrida
en este ambiente miserable.
Como hijo, o Dios de los Universos
desde lo mas recóndito de mi corazón
te pido en estos humildes versos
que hagas una pronta trasmutación
y me pases toda su desventura
su tristeza, su dolor y su amargura.
Con todo cariño a mi madre Sra. María de Jesús Gzz Vda. de Vazquez. 10 de mayo 1940
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