POR: EUSTACIO F. VAZQUEZ
La fragancia de tu sublime amor,
oh querida y santa madrecita
es como el aroma exquisita,
del perfume que exhala una flor.
Y para mi es tan grande tu candor
como es también expresión bendita
la fragancia de tu sublime amor
oh querida y santa madrecita.
Mi pobre alma da gracias con fervor
por que en su clemencia infinita
puso a mi lado el creador,
la fragancia de tu sublime amor,
oh querida y santa madrecita.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Te felicito por el trabajo que haces al publicar los poemas de tu bisabuelito. Gracias
ResponderEliminarTía Moraina